Transformación en el Bajo: harán una autopista subterránea y un paseo verde

Con 4 carriles exclusivos para micros y camiones, será el enlace de la Illia con la Buenos Aires-La Plata. También buscan integrar Puerto Madero con la Ciudad.

Una autopista subterránea para camiones y micros que libere el tránsito en Puerto Madero y Retiro, más carriles para los autos particulares y más espacio verde y para peatones. El Gobierno porteño presentó ayer el Paseo del Bajo, uno de sus proyectos urbanísticos más ambiciosos y que incluye la muy demorada autopista Ribereña.

Se trata de la obra vial que permitirá completar la circunvalación de la Capital Federal, porque el tránsito pesado tendrá un camino que unirá las autopistas 25 de Mayo y Buenos Aires-La Plata con la Illia, el Puerto y la terminal de micros de Retiro, sin que los camiones y buses tengan que circular por la avenida Huergo/Madero ni por la zona de Retiro.

El diagrama es el siguiente. Los camiones que entren desde las autopistas por el sur tendrán bajadas hacia una rampa a la altura de Carlos Calvo, donde comenzará la autopista soterrada. La traza correrá debajo del espacio de 52 metros de ancho que queda entre Huergo/Madero y Alicia Moreau de Justo, y donde hoy funcionan un par de edificios públicos, canchas de fútbol, estacionamientos y otras instalaciones que desaparecerán. También dejará de existir el fallido tranvía de Puerto Madero, aunque se mantendrá la vía del tren de carga que va de Retiro a Dock Sud.

Paseo del Bajo. Una imagen simulada muestra la imagen futura de la zona tras la obra.

Esa autopista subterránea será sólo para el tránsito pesado, y tendrá dos carriles por lado. Desde el sur hasta la altura de la calle Perón tendrá espacios a cielo abierto, pero luego quedará totalmente bajo tierra y con un pequeño desvío para no pasar por debajo del edificio Guardacostas, el ITBA y el Luna Park. Luego tendrá otra rampa en Retiro, donde habrá tres posibles salidas: un desvío para micros hacia la terminal, una conexión para el Puerto o un empalme con la autopista Illia para seguir hacia el norte. Esta obra beneficiará a 10.000 camiones y micros por día.

Para el tránsito liviano, que son otros 15.000 vehículos diarios, el esquema será así: Alicia Moreau de Justo tendrá cuatro carriles, todos en sentido hacia Retiro. Los dos más cercanos a los docks serán comunes, mientras que los otros dos, separados por un bulevar, serán para el tránsito pasante. Del otro lado será igual, con dos carriles hacia el sur para el tránsito rápido y otros dos para la circulación común sobre Madero/Huergo, en sentido hacia la autopista Buenos Aires-La Plata.

“Es la zona con más problemas de circulación de tránsito pesado en toda la Ciudad. Por eso esta será la obra vial más importante en mucho tiempo”, aseguró el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta. En tanto, su vicejefe, Diego Santilli, agregó: “El proyecto contempla la creación de 60.000 metros cuadrados de espacio verde, lo que equivale a dos veces la superficie del parque Lezama”.

Paseo del Bajo. Una imagen simulada muestra la imagen futura de la zona tras la obra.

Es que el Gobierno presenta el proyecto como una intervención urbana integral, no sólo vial, y por eso le cambió el nombre de “autopista Ribereña” a “Paseo del Bajo”. La idea es que sobre la autopista soterrada haya techos con canteros y árboles, ciclovías y veredas, estaciones aeróbicas y otras instalaciones. Esto tendría un doble beneficio: sumar espacios verdes y, principalmente, avanzar en la tan mentada unión de la ciudad con el Río de la Plata. Hoy, la avenida Huergo/Madero, repleta de camiones, funciona como una barrera entre el Bajo y Puerto Madero.

La Ribereña está pendiente desde hace al menos 65 años. La importancia del anuncio de ayer es que finalmente se eligió un proyecto urbanístico, entre los muchos que se mencionaron en estos años, que incluían desde una autopista sobre el río hasta una traza por encima de los docks de Puerto Madero.

Paseo del Bajo. Una imagen simulada muestra la imagen futura de la zona tras la obra.

El Gobierno porteño prometió hacer el llamado a licitación en julio para comenzar la obra en noviembre, y terminarla en marzo de 2019. Se trata de una construcción muy compleja y carísima: costará 650 millones de dólares, de los cuales 400 vendrán de un préstamo de la Corporación Andina de Fomento y el resto de la venta del playón ferroviario que está al lado de Catalinas Norte, donde se habilitaría la construcción de oficinas. En tanto, se calcula que el valor del m2 cuadrado en la zona sin dudas subirá, sobre todo en las propiedades frentistas a Huergo/Madero.

La obra obligará a otros cambios. Los cruces que hoy tiene Puerto Madero desde Moreau de Justo hacia Huergo/Madero dejarán de ser doble mano y funcionarán en pares, uno por sentido (por ejemplo Estados Unidos e Independencia). Además, se perderán 1.000 de las 7.500 plazas de estacionamiento de la zona.

Fuente: Diario Clarín

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