Día Nacional de la Seguridad Vial: una deuda pendiente

La conmemoración de esta fecha en nuestro país debería servir para reflexionar sobre las causas de la gran cantidad de siniestros viales que ocurren en nuestro país. La falta de educación, prevención y sobre todo de control, lleva a que el número de muertos en la ruta haya aumentado en los últimos años. 

En 2011, las Naciones Unidas declararon a la década que comenzaba como el “Decenio de Acción para la Seguridad Vial”. El objetivo de esta iniciativa era disminuir un 50% los muertos en accidentes de tránsito en todo el mundo. Para eso, los países integrantes de la organización mundial se comprometieron a concretar acciones que contribuyeran a tal fin.

Ayer fue el Día Nacional de la Seguridad Vial, instituido el 10 de junio en conmemoración del cambio en el sentido de tránsito (circular por la derecha) realizado por la Argentina en 1945. Pero más allá de esta efeméride, el objeto de este día era promover la educación vial y, fundamentalmente, para fomentar la toma de conciencia acerca del flagelo de los accidentes viales.

Sin embargo, según la organización Luchemos por la vida, las estadísticas demuestran que queda muchísimo camino por recorrer en materia de seguridad vial. De hecho, un informe de esta prestigiosa ONG afirma que en el período 2011-2015, los cuatro primeros años de vigencia de la iniciativa de la ONU, nuestro país está muy lejos de disminuir la cantidad de muertos en el tránsito que se mantiene casi en las mismas cifras: 7659 en 2010; 7517 en 2011; 7485 en 2012; 7896 en 2013; 7613 en 2014, y 7472 en 2015.

El problema es que la mayoría de estos decesos se produce sólo por la falta de conciencia y de control sobre el uso de elementos simples, pero vitales: el cinturón de seguridad y las sillas adecuadas para los niños en los automóviles, el casco para conducir motocicletas y no utilizar el celular durante la conducción de cualquier tipo de vehículo y al cruzar la calle en el caso de los peatones. En muchos de estos casos falta el control del Estado (en especial, en la utilización del casco), pero en muchos otros marca cómo nos comportamos en sociedad, haciendo casi un culto del dudoso arte de ignorar las reglas y leyes.

Más allá de los postulados, no es un tema de fácil y rápida solución; en especial porque parece brillar por su ausencia en las agendas urgentes de las autoridades municipales, provinciales y nacionales. La solución real sólo se avizora con una nivel de educación superior (no sólo vial), que nos permita evolucionar como sociedad y como individuos.

Fuente: Diario La Nación

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