Panorama complicado para el mercado automotor en este “segundo semestre”

Las concesionarias ya no tienen motivos para festejar en este 2016. Las constantes subas en los costos, la demanda deprimida y la presión de las terminales conforman un combo explosivo para la oferta del sector automotriz.

Lo que fue una mala señal en junio parece convertirse, en lo que va de julio, en un cambio de tendencia para el sector automotor. Según los primeros días de patentamientos del mes en curso, las operaciones muestran una caída del 20% respecto al mismo período de 2015. Es cierto que son números muy preliminares y todo puede cambiar en las próximas semanas pero también es verdad que la experiencia muestra que es difícil que se revierta una baja tan profunda. A lo sumo puede atenuarse. Si se mide contra mayo hay una suba simbólica que no alcanza al 1%.

Sólo para conformar a quienes les gusta ver el medio vaso lleno, la explicación que se puede dar se sustenta en la pérdida del poder adquisitivo de la gente por los aumentos varios. El efecto de las fuertes bonificaciones que sostuvieron la demanda meses pasados ya estaría agotado y, aunque continúen, no arrastran clientes a las concesionarias. Lo único que está sobreviviendo al naufragio son los planes de ahorro que mantienen su interés. En este tema va a haber cambios en los vehículos elegidos por los consumidores. El tradicional liderazgo que suele mostrar Fiat con el Palio, en su disputa con el Gol de Volkswagen, puede ser disputado por el Ford Ka. Hasta el año pasado la marca del óvalo no tenía oferta fuerte en ese segmento, en cambio ahora sí y ya lidera las suscripciones (no las entregas).

Todo este retroceso del mercado tiene sus consecuencias, especialmente en las concesionarias. Un vendedor avezado explicaba la situación del sector. De enero a hoy, está facturando prácticamente lo mismo. Los OKM subieron poco más de 20%, algunas marcas retrotrajeron precios y a eso se bonifica la parte más vendida del mercado. Buena parte de los autos se vendían en junio a igual precio que en enero. En el mismo período, los costos para las concesionarias subieron por arriba del 30%. Téngase en cuenta costos laborales, subas de luz, agua y gas y condiciones más duras por parte de las terminales para lograr objetivos de ventas.

Como el mercado venía creciendo, el impacto se atenuaba, pero eso está cambiando y el panorama es sombrío. Ya nadie se anima a asegurar que 2016 cierre con números positivos. Hay que tener en cuenta que se va a entrar en la comparación con meses del año pasado que fueron muy buenos porque muchos consumidores adelantaron su compra ante la perspectiva del cambio de Gobierno y la devaluación que iba a disparar los precios. Segundo semestre difícil.

Fuente: Ámbito Financiero

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