El “efecto Trump” en la industria automotriz argentina

 Industriales temen que se desate una guerra comercial entre Estados Unidos y México, y que una “oleada” de contenedores a precios de ganga llegue a nuestras costas.

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Una certeza se está instalando entre los empresarios argentinos: el “efecto Trump” sobre el país excederá por lejos al episodio del cierre en la importación de limones. Más bien, esa será apenas una nota anecdótica en un escenario de cambio de paradigma mundial liderado por un magnate.

Por ejemplo, en una guerra comercial cuyos blancos principales son México y China, puede haber “víctimas colaterales” entre los industriales argentinos. ¿El motivo? Un posible desvío brusco de comercio, en el cual estos dos grandes exportadores industriales comiencen a buscar mercados alternativos donde colocar lo que Trump ya no deja pasar. Y que lo hagan a precio de remate.

El presidente acusa a México por haber causado la destrucción de millones de puestos de trabajo desde que se firmó el Tratado de Libre Comercio (junto con Canadá) allá en el año 1994. Sus bajos costos laborales y la supuesta manipulación de su moneda para ganar competitividad cambiaria, son las razones que esgrime.

La dependencia de la economía mexicana hacia los Estados Unidos es de tal magnitud que cualquier mínima señal que se envíe desde la Casa Blanca en contra de las empresas radicadas en ese país podría generar un efecto dominó con fuertes consecuencias.

“Trump cree que Estados Unidos es lo primero, y que el resto se vaya por un tubo. La Argentina debe estar preocupada“, afirma el ex presidente de la nación azteca, Vicente Fox. Las exportaciones de México hacia los EE.UU. suman más de u$s300.00 millones anuales. El dato clave es que el 80% de sus ventas al mundo están atadas a ese destino.

Por su altísima dependencia, la nación comandada por Peña Nieto es señalada como la principal “víctima” de un ataque comercial por parte de Trump y la que más problemas de sobrestock tendría.

Sin dudas, el rubro automotor es fundamental: entre vehículos y autopartes la industria mexicana provee al mercado estadounidense por más de u$s46.000 millones anuales.  En 1994, el año en que entró en vigencia el NAFTA, México produjo 1 millón de unidades y la mitad se destinó al país vecino. El año pasado, ese mismo complejo fabricó más de 3,7 millones de autos y la proporción pasó a ser del 80%.

El problema es que Trump está haciendo de la industria automotriz su principal bandera pro empleo. Por eso presionó a todas las grandes terminales. A algunas ya les ganó la pulseada. Ford anunció la cancelación de una inversión de u$s1.600 millones en San Luis Potosí y un nuevo plan de negocios para los EE.UU. En tanto que Fiat-Chrsyler y Toyota también pactaron desembolsos que el magnate festejó. General Motors, otro gigante de Detroit, no para de recibir presiones.

Un dato clave es que las nueve plantas que se anunciaron en México entre 2012 y 2016 tienen como objetivo fabricar autos compactos para abastecer casi exclusivamente al mercado estadounidense. El share actual de los vehículos aztecas en el país vecino es del 12% y las terminales apuntaban a duplicar la participación en apenas cinco años. Pero ahora hay un alto riesgo de exceso de capacidad.

La Argentina está parcialmente “protegida” hasta 2019 frente a México por el Acuerdo de Complementación Económica número 55, que fija que ambos mercados pueden comerciar vehículos libres de aranceles por hasta u$s600 millones anuales. Por encima de ese cupo, cada unidad paga un impuesto del 35%.

El riesgo es que un sobrestock en esa nación provoque un bajón de precios que haga extremadamente competitivos a sus autos, de modo que la barrera arancelaria no sería un problema. De hecho, algo similar ocurre actualmente con Brasil, que tiene exceso de oferta y envío a la Argentina autos con valores bonificados.

El ritmo de los cambios sin dudas es vertiginoso: hasta hace unos meses, EE.UU. prometía ser el gran aliado político y comercial del Gobierno de Macri. Ahora, bajo el slogan “Make America Great Again”, es sinónimo de amenaza.

Fuente: iProfesional

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