Conflictividad laboral y manipulación mediática

Muchas automotrices se encuentran sumamente preocupadas por el clima de inestabilidad sindical que se vive en nuestro país. A su vez, operaciones de prensa montadas en su contra refuerzan la idea de que, eventualmente, se terminara la tregua con los principales gremios.

Resultado de imagen para volkswagen suspensiones

Hay mucha preocupación en las automotrices por la conflictividad laboral. No por lo que esté sucediendo concretamente en el sector, sino por el clima enrarecido a nivel país. Temen que la escalada de protestas, a medida que se acerquen las elecciones, termine afectando a las terminales y a los autopartistas. La relación con el SMATA y la UOM es buena, pero suponen que, como sucedió históricamente, estos sindicatos se verán forzados en algún momento a responder a la estrategia general del peronismo y eso puede ser peligroso. Lo sucedido en el acto de la CGT y lo que está pasando con el paro docente son señales a tener en cuenta.

Destacan que este es un país en el que, desde la aparición del peronismo, ningún Gobierno de otro signo llegó a concluir su mandato. Un dato demasiado fuerte como para tomar de manera ligera. A esto se suma que en muchas empresas -no en automotrices- están avanzando las comisiones internas de la izquierda más radicalizada, aprovechando el descontento de las “bases” por cierta posición pasiva de las cúpulas sindicales.

Hace una semana, Volkswagen fue el centro de una operación en ese sentido. Un trabajador perteneciente a una de estas agrupaciones de izquierda denunció “despidos encubiertos” en esa terminal. La información fue tomada por algunos medios que por simpatía con el Gobierno anterior le dieron un amplio despliegue para golpear a la actual gestión. En realidad, se trataba de la renovación de las suspensiones de 600 trabajadores como consecuencia de la caída de exportaciones a Brasil. Era tan endeble el tema que, incluso, el mismo trabajador aclaraba que esos “despidos” estaban acordados con el SMATA, señalando al gremio como cómplice del supuesto ajuste.

Lo que acuerdan todas las empresas con el sindicato son los planes de suspensiones, no de despidos. Hasta ahora, el recorte de personal que se vino haciendo fue a través de retiros voluntarios. Por eso, toda medida que tome una automotriz está avalada con el sindicato de mecánicos o los metalúrgicos. Esto muestra el clima de armonía que se vive en el sector. Por ahora.

Es que lo sucedido en Volkswagen no es el único caso. Hay otra automotriz que está soportando una embestida de trabajadores que militan en partidos de izquierda. Están filtrando información a algunos medios en los que también denuncian despidos y ajuste. La empresa, tomando como experiencia lo sucedido con la automotriz alemana, salió rápidamente a advertir, con llamados a periodistas, la maniobra en danza para desactivarla. En otras terminales que aún no han sufrido ninguna jugada de este tipo están atentos a cualquier embate. Saben que la paz social alcanzada con los gremios es vital. Con Brasil que no responde y un mercado interno que crece a fuerza de bonificaciones, un conflicto gremial podría ser un golpe muy duro para las automotrices.

Mientras todo esto sucede, se está avanzando en buscar nuevos mercados. Por un lado, en estos días se está negociando en Brasil un acuerdo comercial entre Colombia y el Mercosur. El problema es que Colombia quiere avanzar con un Mercosur sin Venezuela (hoy suspendido) y esto va a demorar un tiempo más allá de la buena sintonía entre Mauricio Macri y Michel Temer durante su reciente encuentro. De esa cumbre surgió la esperanza de que Argentina y Brasil avancen en la unificación de políticas que permitan reducir costos.

Por ejemplo, que se logre una unión aduanera real que elimine burocracia. Un ejemplo de esta integración fallida con el principal mercado regional es que ni siquiera hay una política de homologaciones de OKM común. Una automotriz argentina debe fabricar dos versiones distintas de un mismo modelo. Uno para el mercado interno y otro para Brasil. ¿Esto por qué? Porque no hay normas básicas comunes entre los dos países. Difícil con esta realidad pensar en acuerdos comerciales más amplios como, por ejemplo, la Unión Europea.

Fuente: Ámbito Financiero

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>