Diagnosticando un mal conocido por todos

Las convocatorias del Gobierno a los referentes del sector automotriz para avanzar en el “Plan 1 Millón” se repiten en declaraciones loables y promesas de mejorar la situación de una industria acosada por la escasa competitividad y los costos altísimos. Es momento de pasar de identificar problemas, a brindar soluciones.

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A la espera. Así se encuentran las automotrices aguardando el llamado del Gobierno para avanzar en el “Plan 1 millón”, la iniciativa que pone en esa cifra la meta de producción para 2020. Después de la convocatoria a las apuradas que recibieron los fabricantes desde despachos oficiales a comienzos de año por este tema, poco se avanzó. La información que tenían hasta el viernes en ADEFA -la entidad que agrupa a las terminales- es que en los próximos días tendrán la primera citación. Seguramente, este proyecto se va a reactivar cuando se conozcan hoy datos de patentamientos de un abril flojo. Luces de alerta se van a encender en el sector (y en el Gobierno) y se querrá mostrar que se está haciendo algo para mejorar la actividad. Hay que recordar que las ventas de OKM vienen creciendo desde junio pasado de manera constante -cuando otros sectores mostraban caídas – y que una baja caerá como un misil en el ánimo de los funcionarios.

Este Gobierno, como algunos otros, tienen fascinación por este tipo de convocatorias que, en la práctica, no logran demasiado. Los funcionarios actuales y los del kirchnerismo sabían cuáles eran los problemas y cuáles las posibles soluciones para esta industria. De hecho tanto aquellos como estos recibieron el informe de Competitividad Automotriz que elaboró ADEFA con los autopartistas de AFAC. Son datos de hace dos año pero poco ha cambiado, por lo que su información sigue siendo valiosa. Este trabajo se entregó al Ministerio de Producción que dirige Francisco Cabrera en aquel llamado veraniego. Pero, por las dudas, ADEFA encargó un nuevo estudio que servirá de actualización del realizado entonces. La consultora que está poniendo al día la situación de la industria es Bain & Company.

De la información que dejó el trabajó que presentaron al Gobierno queda claro que uno de los problemas de este sector es la presión impositiva que llega al 54%, de las más altas del mundo. Del precio de venta de cada auto, más de la mitad se lo lleva el Estado. Pero hay otros datos interesantes. Lo primero que surge es que este plan oficial de lograr para 2020 una producción de un millón de OKM no es original. En ese trabajo los fabricantes de autos y de autopartes eran más audaces y estimaban para ese año que podrían salir de las fábricas argentinas 1.100.000 vehículos. Incluso podía ser más ya que la capacidad instalada total es de 1.300.000. El año pasado se llegaron a producir menos de 500.000 autos.

Pero hay otros datos relevantes que explican por qué los OKM son caros en el país respecto de otros mercados. Por ejemplo, el costo del aluminio. Tomando a la Argentina como base 100 para el valor de la tonelada en dólares, en Brasil cuesta 81; en la Unión Europea, 71 y en Estados Unidos, 47. Algo similar sucede con el plástico. La tonelada de polipropileno en la Argentina es más cara en dólares que en Brasil, México, Europa o Estados Unidos. Pero no únicamente en impuestos e insumos, el país es caro. También el costo de la mano de obra está por arriba de otras naciones. La incidencia del salario en el valor de un auto es casi el doble que en Brasil y el triple que en México. Países con los que los CEO argentinos tienen que competir para obtener la radicación de proyectos de inversión. Un terminal local, por ejemplo, la está pasando muy mal con la negociación para traer la próxima generación del modelo que hace años produce en el país. El tema es por costos y los rivales son esos dos países. Si la comparación se hace con China o India, la Argentina pierde casi 10 a 1.

La escala de producción es otro factor importante. Según el trabajo de ADEFA-AFAC se logran niveles óptimos de competitividad a partir de las 50.000 unidades de producción de un modelo. Por debajo de ese volumen, todo es más caro e ineficiente. En un cuadro comparativo se ve que de los OKM que se fabrican en el país, sólo un 57,5% supera ese umbral mientras que en Brasil es el 82,6% y en México llega casi al 90%. Para mejorar toda la industria hay que trabajar en infraestructura, impuestos y costos ineficientes. El objetivo del Gobierno es loable pero las entidades empresarias lo pensaron antes y todavía siguen esperando respuesta.

Fuente: Ámbito

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