La “revolución de las alconaftas” toma impulso

Parece ser que, desde el gobierno, la decisión de reconvertir la totalidad del parque automotor a alconafta está tomada. Pese a las objeciones contra el proyecto, el potencial rédito político y económico de esta medida terminará por inclinar la balanza a su favor.

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El plan para reconvertir al sector automotor a la alconafta, avanza. En 60 días estarán los resultados de los estudios que el Ministerio de Ambiente está realizando para saber si el aumento del porcentaje de corte de etanol en los combustibles cumple con las normas de emisión. Hoy está en 12% para las naftas y 10% para el diésel. Hay una idea de mínima de incrementar esa participación hasta donde sea posible sin afectar el funcionamiento de los motores convencionales pero el objetivo mayor es el de transformar la matriz de combustible a su totalidad de alconafta como existe en Brasil. En este proyecto, están trabajando distintas dependencias del Gobierno. Además de Ambiente, las áreas involucradas son la de Energía, Producción, Agroindustria y Transporte. Si bien trabajan en conjunto, tienen distintas visiones sobre los plazos del plan.

El ministro de Energía, Juan José Aranguren, tiene una posición más técnica y considera que la reconversión debe llevar un tiempo razonable de entre cuatro a cinco años. Pero confirma que está la voluntad de favorecer el aumento de la participación de los biocombustibles en la matriz de los combustibles líquidos. Sin embargo, otros funcionarios -con un costado más político- se muestran más ansiosos y creen que ese plazo se puede reducir a la mitad. Hay algo que está claro. El cambio será profundo y tendrá un impacto económico muy fuerte en regiones donde la caña de azúcar (Tucumán, Salta y Jujuy) y el maíz (Córdoba, Santa Fe y San Luis) son fuertes. Hay sobreproducción de estos productos y sería una forma de canalizar esa capacidad hacia una tecnología más económica, renovable y limpia. Este lado económico tiene su relevancia política. Mauricio Macri hizo la promesa en campaña de impulsar la alconafta. Concretar esa iniciativa será una forma de seducir a los votantes de esas provincias. Por eso, se trabaja con premura para poder dar el anuncio antes de las elecciones de octubre. De todas maneras, recién para mediados de 2019 podría comenzar a implementarse.

La resistencia está por el lado de las automotrices. Una de las empresas está totalmente en contra. Hay dos que apoyan. El resto tiene objeciones. Creen que un cambio tan radical no puede hacerse sin estudiar todas las consecuencias ni por una cuestión coyuntural de la sobreproducción de un sector. La posición más alarmista advierte que de llevar al sector a producir vehículos 100% a alcohol provocaría en el mediano plazo el traslado de las líneas de producción argentinas a Brasil, un país que es líder en esta tecnología y que, además, la produce a menores costos que el argentino. Desde el Gobierno minimizan esa posición y destacan que, hasta la caída de las exportaciones de OKM a Brasil por su crisis interna, el 70% de los autos que se fabricaban en la Argentina tenían motores a alconaftas que era importados desde Brasil y reexportados con el vehículo terminado. Pero al consultar a distintos funcionarios, la sensación que queda es que hay una decisión tomada. “Si nos cierra desde el punto de vista de las emisiones y del apoyo de las provincias, las automotrices tendrán que adaptarse”, dijo uno de los encargados del seguimiento de este plan.

No está definido si se adoptará el sistema brasileño -denominado Flex-, que trabaja con 100% de Etanol o el de Estados Unidos que funciona con 85% del alcohol hidratado. Algunos funcionarios ya estuvieron en este último país analizando cómo opera. También hay otros interrogantes, ya que deberán convivir los nuevos vehículos a etanol y el parque automotor actual a nafta. En Brasil, de hecho, funciona así ya que algunos vehículos están equipados con motores para un corte de nafta del 18% al 27%. Esto podría obligar a que tenga que haber dos tipos de surtidores para atender a todo el mercado. Una alternativa sería la introducción del sistema Blending Pump que funciona en los Estados Unidos que el mismo surtidor realiza la mezcla según las necesidades. El tema del ahorro es importante ya que se podría abaratar el valor del combustible. Se calcula que el litro de alconafta tendría de costo (antes de impuestos) unos $9.

Fuente: Ambito

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