Sopla fuerte el viento de cola para los autos OKM: en agosto, agencias proyectan que la venta crezca más del 25%

Las buenas noticias continúan llegando desde los concesionarios. Por día se están comercializando, en promedio, 3.600 unidades. A este ritmo, en el sector prevén alcanzar los 850.000 vehículos patentados en todo 2017. Así, se coronaría el mejor año desde el récord de 2013 

El negocio de los OKM no se desinfla: a pocos días para que cierre agosto, en los concesionarios anticipan un incremento de ventas superior al 25% respecto del mismo mes de 2016. Según fuentes del sector, hasta el viernes último se habían patentado unos 3.600 vehículos por día. De acuerdo a datos de la Asociación de Concesionarios de la República Argentina (ACARA), en agosto del año pasado se habían comercializado 69.800 vehículos, lo que había arrojado un promedio por jornada de 3.000 unidades. Si bien esto implica un crecimiento del 20%, directivos de las principales agencias aseguraron  que en estos últimos días la demanda se aceleró más, lo que terminaría aumentando la tasa de variación final.

“A este ritmo, estimamos que en agosto se va a terminar creciendo un 25% o incluso más”, se entusiasmó el gerente de una red de concesionarios con varios puntos en el país. De esta manera, se mantiene la tendencia positiva y todo indica que 2017 cerraría con más de 850.000 autos comercializados. De concretarse esta cifra, se trataría del mejor año desde el récord, alcanzado en 2013, cuando el mercado alcanzó los 955.000 autos vendidos en 12 meses. Los directivos de algunas marcas líderes admitieron que la dinámica de este período que está por cerrar ha sido muy importante y consolidó aun más el buen momento del mercado, ya que ni las PASO ni los cambios de cotización del dólar afectaron las operaciones. Cabe recordar que el 13 de agosto se realizaron las elecciones primarias, lo cual muchas veces suele afectar las decisiones de los consumidores ante un escenario de incertidumbre mayor.

Por otro lado, si bien el billete verde se amesetó en los últimos días, no es menor el hecho de que el dólar desde julio se embarcó en una montaña rusa, una volatilidad que siempre preocupa a los concesionarios, ya que la compra de divisas es uno de los principales “rivales” a la hora de pensar cambiar el auto. Sin embargo, de cerrar los números tal como prevén en esta rama de actividad, se estaría ante un escenario en el que la confianza del consumidor no habría sido afectada y eso ayuda a mantener las expectativas hacia delante. Las explicaciones sobre el cambio de tendencia positiva, que en los últimos meses se hizo más notable, tiene que ver con varios factores. 

Por un lado, los referentes de grandes concesionarios destacan que el mercado cuenta actualmente con una gran oferta. El cliente tiene posibilidad de elegir y no debe esperar 120 días o más tiempo para obtener su unidad OKM, como sí ocurrió entre 2014 y 2015. Este incremento del stock se genera, en gran medida, por la caída de las ventas en el mercado brasileño, principal socio comercial de la Argentina, que provocó que muchos de los productos que no se lograban colocar en ese mercado, se comercialicen aquí. De hecho, datos estadísticas confirman que por cada auto que las terminales locales exportan hacia ese país, las mismas empresas terminan importando por un volumen cuatro veces superior desde Brasil. En paralelo, esos autos fueron llegando con precios más bajos o bonificados, los cuales terminaron generando una “guerra” no solo entre los propios fabricantes brasileños, sino también con los modelos de producción nacional.

Como resultados, los valores de los OKM aumentaron este año muy por debajo de la inflación. Y este dato es clave a la hora de explicar por qué creció la venta de autos. Según un relevamiento de Economía & Regiones, en promedio, los precios de los diez modelos más patentados registraron un aumento mensual del 0,8% en julio, mientras que el alza interanual fue del 8,5%, es decir, casi 13 puntos por debajo de la suba general. Si se toma como cálculo un auto del segmento medio, la cantidad de sueldos que se necesitan en la actualidad muestra una importante contracción respecto del escenario que imperaba hace un año. En base a datos del Ministerio de Trabajo, que considera un salario promedio en el sector privado de $23.500, se obtiene que para adquirir un modelo mediano, valuado en $340.000, se necesita el equivalente a 14,4 remuneraciones. En 2016, cuando un empleado promedio ganaba $18.200 y el valor del auto medio era $325.000, se necesitaban casi 18 ingresos.  “Los consumidores, al ganar poder adquisitivo respecto de estos bienes, tratan rápidamente de aprovechar la situación”, comentó el gerente de una automotriz de origen europeo.

En esta dirección, un factor que se instaló en el mercado y que favorece la venta de autos son los descuentos y los planes de financiamiento que ofrecen las terminales. El incremento de las operaciones apalancadas en herramientas financieras es tal que el 50% de las ventas se realizan mediante un plan de ahorro, créditos de bancos o líneas las propias automotrices. “Muchos compradores, aunque tengan el dinero, prefieren financiar una parte del vehículo y aprovechar las cuotas fijas sin interés”, explicaron en uno de los concesionarios Ford líderes. En general, las marcas permiten financiar $100.000 en 24 cuotas a tasa cero. En caso de optar por plazos más largos, entonces sí puede haber algún interés.

La contracara es que esta mayor oferta y esta “guerra” de precios está sustentada en un boom importador desde Brasil, que está alimentando un déficit comercial histórico. Esto está empujando al Gobierno a presionar más a las automotrices para que cumplan con el “flex”. Se trata del sistema que rige el intercambio del sector automotor con Brasil, principal proveedor de autos del mercado argentino. El flex permite importar, sin aranceles, u$s1,5 millón desde el país vecino por cada u$s1 millón exportados. El problema es que, en la actualidad -según advirtieron desde el Gobierno-, hay marcas que superan por más del doble el cupo permitido. Incluso esta dinámica también se está observando en componentes: según datos de AFAC, cámara que nuclea a empresas autopartistas, en el primer semestre de 2017 las importaciones de partes y piezas crecieron un 8% en relación a igual período de 2016 mientras que, como contrapartida, la producción de vehículos cayó 2%.

Así las cosas, para AFAC los números ponen en evidencian que las automotrices se desviaron del flex, no sólo en vehículos ya ensamblados sino también en autopartes. El problema es que si el flex no se respeta, las marcas pronto serán multadas y se les frenará la posibilidad de seguir importando vehículos libres de aranceles. La decisión se dio a conocer mediante la Resolución 535-E/2017, en el cual se establece que las marcas deben fijar garantías a favor de la AFIP, las cuales pueden constituirse en efectivo, aval bancario, o seguro de caución. Entre los concesionarios ya saben que algunas compañías tendrán problemas. Y la solución es que se ejecuten dichas garantías o, directamente, importar menos vehículos o aceptar el pago de mayores aranceles.

Si bien no se esperan cambios drásticos en el corto plazo y la meta para este año es sobrepasar los 850.000 autos vendidos, el inicio de 2018 sí plantea un desafío para las automotrices, especialmente en la medida en que no repunte el mercado brasileño. Además de encontrar un consumidor dispuesto a comprar, el mercado recibió en 2017 una gran cantidad de novedades por parte de las marcas. Después del Salón del Automóvil de Buenos Aires, muchos productos exhibidos durante el evento llegaron a los concesionarios, y antes de su desembarco, las compañías aseguran ya había reservas.

En cuanto a los productos que más están movilizando las ventas, en las agencias afirman que los hatchback del segmento B -es decir los más chicos, entre los cuales el Volkswagen Gol es el más vendido-, están al tope de la demanda. Le siguen los SUV chicos, una categoría de productos que sigue ganando protagonismo, con exponentes clásicos como Ford Ecosport o Renault Duster y también con los más novedosos, como es el caso del Nissan Kicks, desarrollado sobre la misma plataforma que el March. Las pick ups también siguen traccionando las ventas, con Toyota Hilux como la número uno y Volkswagen Amarok y Ford Ranger peleando el segundo lugar. El aumento de la construcción del (17% de alza en junio) y la expansión de la industria en general (+6,6% el mismo mes) son variables que impulsan su demanda.

En este contexto, si bien en los concesionarios y las terminales ven con buenos ojos los resultados que está logrando capitalizar el sector, todavía quedan temas por resolver. Pese a que desde el Gobierno adelantaron que iban a llevar adelante una “reforma impositiva integral”, desde el sector siguen alertando que la carga impositiva que pesa sobre los compradores, del orden del 54,8%, le pone un techo al crecimiento. Según ADEFA, fabricar autos en la Argentina es hasta 65% más caro que hacerlo en México y un 25% más costoso que en Brasil. En este contexto, Joachim Maier, presidente de Adefa, afirmó recientemente: “Tenemos que pensar en la necesidad de poner los impuestos a un valor racional, para que el auto no sea un producto de lujo sino un medio de transporte”.

Fuente: iProfesional

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