Mal inicio de año para el mercado automotor

La preocupación en el sector automotor por el mal comienzo del año crece con el correr de los días. Que este enero se encamine a ser el peor desde 2005, no es una noticia fácil de asimilar. Las razones de la caída en las ventas.

Es cierto que un mes es poco tiempo para proyectar la suerte de 2016, más en un momento con tantos cambios en la economía, pero también lo era al inicio de 2015 y los pronósticos formulados entonces estuvieron bastante en línea con lo que sucedió finalmente. La pregunta que todos se hacen en estos días es por qué pasa lo que pasa. Un directivo de una terminal, consultado por este tema y aludiendo al fin de las restricciones al dólar y a la importación, reflejaba el momento con una frase interesante: “Cuando no teníamos autos, teníamos demanda y ahora, que vamos a tener autos, no tenemos demanda”. 

La explicación de esta situación no es una sola, son varios los factores que juegan en contra. El principal, sin duda, es la caída del poder adquisitivo de la gente. Esto se agravó con el aumento del 15% -sólo en enero- que sufrieron los OKM. A eso hay que sumarles las subas de los últimos meses del año pasado que estuvieron por encima, en muchos casos, de los ajustes que venían registrando. Con estos incrementos, los autos quedaron más lejos para los bolsillos de la gente. La esperanza es que cuando se comiencen a cerrar los acuerdos de paritarias y se modifique el Impuesto a las Ganancias, ese mayor ingreso de los asalariados se vuelque al consumo. Pero son muchas las necesidades que compiten por ese dinero extra.

Otro de los problemas es que el año pasado finalizó mejor de lo esperado porque en el segundo semestre se adelantaron decisiones de compra de autos, para así evitar pagarlos más caros ante la devaluación anunciada. Se sabía que eran los últimos meses para aprovechar la insólita brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo. Ese consumo anticipado jugará en contra ahora y resentirá la demanda.

Pero también hay otros factores ajenos al sector. La liberación de la compra de dólares, por ejemplo, está haciendo que quienes tienen posibilidad de ahorrar decidan refugiarse en la moneda estadounidense en lugar de consumir. Antes, no todos podían acceder al subsidiado “dólar ahorro” y tampoco querían pagar el precio del “blue”. A esto se sumó, desde que asumió Mauricio Macri, la fuerte suba de tasas de plazos fijos (en dólares y en pesos) que hizo más atractivo ahorrar que gastar. Incluso también se cree que esa política de subsidiar a quienes pagan Ganancias y podían recuperar el 35% de viajes al exterior, jugó en contra. Entre cambiar el auto y viajar “barato”, al parecer, muchos eligieron esto último.

Fuente: Ámbito Financiero

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